miley apenas podía creer que fuera ella la que hiciera una sugerencia tan descarada, pero no quería que aquella noche terminara nunca.
-Estoy segura de que tendrás preservativos en casa. ¿Por qué no me llevas a casa, vas a buscarlos y vuelves?
Él se detuvo en el acto de cubrirle los senos.
Verás, yo también te deseo -murmuró ella. nick se estremeció y estrujó la tela en la mano-. Y queda mucho tiempo antes de que amanezca.
Él lanzó un largo suspiro y buscó la cremallera de su vestido.
-Probablemente sea una estupidez, pero prefiero ajustarme a lo que habíamos quedado. Sólo tendrás la experiencia de perder la virginidad una vez en la vida y quiero que sea muy especial.
-Podríamos hacerlo especial esta noche.
-No lo suficiente. Dame la oportunidad de cortejarte un poco. Déjame comprarte flores y quizá una botella de buen vino.
-¿Debería comprar lencería o algo?
-La lencería estaría bien -le colocó la perla entre los senos-. Y ponte esto. Me gusta la forma en que descansa ahí.
-Supongo que cuando la compraste, nunca imaginaste una escena como ésta.
-Conscientemente no, pero en cuanto la vi quise regalártela. Supongo que quería que algo mío te tocara donde yo no podía hacerlo.
-Hemos superado las restricciones sin demasiado problema.
-Sí, pero ahora tenemos que enfrentarnos al mundo real con la culpabilidad y esas cosas. Y todavía tenemos que dar el gran salto -la miró intensamente-. Quizá cuando llegue el momento, no sea capaz de hacerlo.
miley sonrió con superioridad.
-Estoy segura de que sí, a juzgar por lo de esta noche.
-Supongo que tienes razón.
-Entonces, ¿cuándo?
-¿Mañana por la noche? Ah, no, espera. Maldición. Le prometí a mi madre que la llevaría a Flagstaff a una feria de antigüedades. Mi padre también irá y aprovecharemos para comprar unos caballos.
-¿Y cuánto tiempo estarás fuera?
-Tres días. Hasta el domingo. Maldita sea. No creo que pueda cancelarlo. Lleva meses planeado.
-Tres días se me harán una eternidad.
-Dímelo a mí.
miley dibujó la línea de su mandíbula.
-Podríamos volver a mi plan original y acabar en mi casa esta noche.
Él la miró un largo momento y por fin sacudió la cabeza.
-No. De verdad que quiero que sea una ocasión que recuerdes para siempre.
-No creo que la olvide, sea cuando sea. Para decirte la verdad... me da miedo de que cambies de idea en tres días.
-¿Después de lo de esta noche? ¿Estás de broma?
-¿Lo has pasado bien esta noche?
nick le agarró la cara entre las manos.
-Lo he pasado mejor que en toda mi vida. Y te prometo que no cambiaré de idea.
El corazón se le inflamó de una emoción que no podía nombrar y las lágrimas le afloraron a los ojos.
-Gracias, nick. Eres un verdadero amigo.
-Hago lo que puedo.
-¿A qué hora volverás el domingo?
-Cerca del mediodía.
domingo, 1 de agosto de 2010
viernes, 30 de julio de 2010
CAP 31
Se sentía como si le hubieran cambiado el eje. Aquella tarde había empezado como una sesión educativa en la que él debía ser el maestro y ella la pupila. Y de alguna manera, en los minutos anteriores, miley había invertido los papeles por completo. Y en el camino, lo había convertido en su esclavo.
-Podemos probar el hielo en otra ocasión -susurró ella.
-Seguro -dijo abrazándola sin energía más que para respirar.
miley nunca había visto a nick tan rígido salvo cuando le había dado un golpe de calor después de haber montado todo un día a caballo sin sombrero. Normalmente estaba cargado de energía y ahora permanecía inerte en sus brazos. Por otra parte, la experiencia de amar a nick la había excitado de nuevo. Por fin había experimentado cosas que hasta el momento sólo había leído y sentía que se había abierto un nuevo mundo ante ella. Estaba lista... para más.
Miró entonces su cara relajada.
-nick , ¿te he hecho daño?
Él esbozó una débil sonrisa.
En absoluto.
miley le acarició el pelo de la frente.
y
-miley - le acarició el pelo de la frente.
-Estás muy quieto.
-Tus libros deberían explicarte por qué.
-¿Ha sido tan bueno?
-Sí, -miley-, lo ha sido.
-Me alegro -sonrió en la oscuridad--. Me estaba preguntando si lo había hecho bien.
-Extremadamente bien.
-Estupendo -se cambió de postura-. ¿Te molesta si te beso de nuevo?
-¿Dónde?
nick abrió los ojos de golpe.
-En la boca. ¿Dónde pensabas?
-No estaba seguro. Para ser virgen, tienes unas ideas sorprendentes.
Ella frotó los labios contra los de él.
-Me lo tomaré como un cumplido.
-Lo era.
-miley posó sus labios sobre los de él jugando con su lengua. Al principio, la respuesta de nick fue perezosa, pero gradualmente el ritmo de su respiración aumentó. Mientras la temperatura del beso pasaba de cálida a ardiente, él le abarcó un seno frotándolo con dedos seguros. A miley le palpitó el cuerpo y gimió apretándose contra su virilidad.
miley apartó la boca un poco.
-¡Oh, miley ! Me estoy poniendo duro de nuevo.
Ella bajó la mano.
-Déjame...
-No -le atrapó la mano para detenerla-. Tenemos que parar. Pensé que estaba tan saciado que podía juguetear sin excitarme demasiado, pero me he equivocado. No confío en mí mismo si empezamos de nuevo.
A ella se le tensó el cuerpo de anticipación.
-¿Me poseerías?
-Hay muchas posibilidades -alcanzó el tirante de su vestido-. Vamos a poner esto en su sitio.
-Podemos probar el hielo en otra ocasión -susurró ella.
-Seguro -dijo abrazándola sin energía más que para respirar.
miley nunca había visto a nick tan rígido salvo cuando le había dado un golpe de calor después de haber montado todo un día a caballo sin sombrero. Normalmente estaba cargado de energía y ahora permanecía inerte en sus brazos. Por otra parte, la experiencia de amar a nick la había excitado de nuevo. Por fin había experimentado cosas que hasta el momento sólo había leído y sentía que se había abierto un nuevo mundo ante ella. Estaba lista... para más.
Miró entonces su cara relajada.
-nick , ¿te he hecho daño?
Él esbozó una débil sonrisa.
En absoluto.
miley le acarició el pelo de la frente.
y
-miley - le acarició el pelo de la frente.
-Estás muy quieto.
-Tus libros deberían explicarte por qué.
-¿Ha sido tan bueno?
-Sí, -miley-, lo ha sido.
-Me alegro -sonrió en la oscuridad--. Me estaba preguntando si lo había hecho bien.
-Extremadamente bien.
-Estupendo -se cambió de postura-. ¿Te molesta si te beso de nuevo?
-¿Dónde?
nick abrió los ojos de golpe.
-En la boca. ¿Dónde pensabas?
-No estaba seguro. Para ser virgen, tienes unas ideas sorprendentes.
Ella frotó los labios contra los de él.
-Me lo tomaré como un cumplido.
-Lo era.
-miley posó sus labios sobre los de él jugando con su lengua. Al principio, la respuesta de nick fue perezosa, pero gradualmente el ritmo de su respiración aumentó. Mientras la temperatura del beso pasaba de cálida a ardiente, él le abarcó un seno frotándolo con dedos seguros. A miley le palpitó el cuerpo y gimió apretándose contra su virilidad.
miley apartó la boca un poco.
-¡Oh, miley ! Me estoy poniendo duro de nuevo.
Ella bajó la mano.
-Déjame...
-No -le atrapó la mano para detenerla-. Tenemos que parar. Pensé que estaba tan saciado que podía juguetear sin excitarme demasiado, pero me he equivocado. No confío en mí mismo si empezamos de nuevo.
A ella se le tensó el cuerpo de anticipación.
-¿Me poseerías?
-Hay muchas posibilidades -alcanzó el tirante de su vestido-. Vamos a poner esto en su sitio.
cap 30
miley se agachó y pasó la lengua por donde antes habían acariciado los dedos.
nick estaba haciendo tal esfuerzo por contener el clímax, que pensó que se desmayaría. --¿Dónde... has aprendido esto?
-En un libro -entonces sopló en la piel mojada-. ¿Te gusta esto?
El estrujó la manta con las dos manos y se quedó mirando en blanco al cielo estrellado. Nunca había experimentado algo igual a aquello.
-Sí, me gusta.
-Una pena que no tengamos un poco de hielo.
-¿Hielo? ¿Para... qué?
-Se supone que produce una sensación fantástica si lo pones ahí mismo durante el orgasmo -dijo, apretándole un punto sensible bajó sus testículos.
El no sabía nada de hielo, pero lo que le estaba haciendo con los dedos le estaba produciendo un efecto fantástico. Gimió con suavidad.
-¿Te está costando contenerte?
-Se podría decir que sí.
-Entonces, vamos a probar esto.
Le apretó en la base del pene con una mano tirando hacia abajo ligeramente y tomó la punta en su boca.
El efecto fue increíble. La acción de su boca le produjo un intenso placer mientras que su sujeción en la base mantenía el clímax a raya.nick gimió, bramó y agitó la cabeza de lado a lado.
Entonces, ella aflojó la mano, lo tomó por completo en su boca y todo el control de nick se hizo añicos. Intentó apartarse de su boca, seguro de que no era lo que ella pretendía, pero miley no se lo permitió. Su mundo explotó al abandonarse al orgasmo más cataclísmico de su vida. Cuando la espiral de su universo empezó a descender, la levantó, la abrazó y besó aquellos labios con sabor a pasión.
nick estaba haciendo tal esfuerzo por contener el clímax, que pensó que se desmayaría. --¿Dónde... has aprendido esto?
-En un libro -entonces sopló en la piel mojada-. ¿Te gusta esto?
El estrujó la manta con las dos manos y se quedó mirando en blanco al cielo estrellado. Nunca había experimentado algo igual a aquello.
-Sí, me gusta.
-Una pena que no tengamos un poco de hielo.
-¿Hielo? ¿Para... qué?
-Se supone que produce una sensación fantástica si lo pones ahí mismo durante el orgasmo -dijo, apretándole un punto sensible bajó sus testículos.
El no sabía nada de hielo, pero lo que le estaba haciendo con los dedos le estaba produciendo un efecto fantástico. Gimió con suavidad.
-¿Te está costando contenerte?
-Se podría decir que sí.
-Entonces, vamos a probar esto.
Le apretó en la base del pene con una mano tirando hacia abajo ligeramente y tomó la punta en su boca.
El efecto fue increíble. La acción de su boca le produjo un intenso placer mientras que su sujeción en la base mantenía el clímax a raya.nick gimió, bramó y agitó la cabeza de lado a lado.
Entonces, ella aflojó la mano, lo tomó por completo en su boca y todo el control de nick se hizo añicos. Intentó apartarse de su boca, seguro de que no era lo que ella pretendía, pero miley no se lo permitió. Su mundo explotó al abandonarse al orgasmo más cataclísmico de su vida. Cuando la espiral de su universo empezó a descender, la levantó, la abrazó y besó aquellos labios con sabor a pasión.
CAP 29
CHIAS LOS CAPITULOS SE VAN A PONER MUYYY HOT ......
Alzó las caderas y ella le quitó los pantalones y calzoncillos de un solo movimiento.
-¡Dios bendito!
Parecía intimidada. Bueno, al menos no la había decepcionado y eso le produjo satisfacción.
-¿Has cambiado de idea?
-No, sólo estoy impresionada. Quédate echado y déjame acostumbrarme a la idea.
NICK lo hizo y comprendió que estaba temblando como un primerizo. Cuando por fin le rodeó el miembro con una sola mano, cerró ojos y apretó los dientes. Podría explotar en cualquier momento, pero no lo haría. Se preguntó cómo había sobrevivido tanto tiempo sin las atenciones de miley .
-Tu piel es tan suave aquí...
-Hum...
-Déjame humedecerla.
Antes de que se diera cuenta de lo que iba a hacer, ella ya se había inclinado y había empezado a usar la lengua.
-¡miley !
Ella alzó la cabeza.
-¿Te estoy sorprendiendo?
-¡Desde luego! No estás preparada para ese paso todavía.
-¿Seguro? -deslizó la mano por su dura virilidad-. ¿O no lo estás tú? Tienes la cara tensa.
-Estoy intentando controlarme. Y cuando haces esas cosas... inesperadas, me resulta muy difícil.
-¡Ah! No quieres que esto acabe tan rápido.
-Exacto.
nick gimió cuando ella se lanzó a un ritmo increíble para alguien que no había practicado aquella actividad antes. Debía de tener muy buenos libros.
-Porque si sufres de eyaculación pre...
-¡No!
-Porque hay técnicas para eso.
miley , normalmente... funciono bien.
Apretó la mandíbula para luchar contra la explosión cuando ella exploró la punta de su pene con dedos aleteantes.nick tuvo la certeza de que estaba reaccionando así porque eran los dedos de miley los que estaban explorando.
-Quizá sea porque te haya deseado mucho tiempo sin saberlo...
-Eso es una bonita idea.
Alzó las caderas y ella le quitó los pantalones y calzoncillos de un solo movimiento.
-¡Dios bendito!
Parecía intimidada. Bueno, al menos no la había decepcionado y eso le produjo satisfacción.
-¿Has cambiado de idea?
-No, sólo estoy impresionada. Quédate echado y déjame acostumbrarme a la idea.
NICK lo hizo y comprendió que estaba temblando como un primerizo. Cuando por fin le rodeó el miembro con una sola mano, cerró ojos y apretó los dientes. Podría explotar en cualquier momento, pero no lo haría. Se preguntó cómo había sobrevivido tanto tiempo sin las atenciones de miley .
-Tu piel es tan suave aquí...
-Hum...
-Déjame humedecerla.
Antes de que se diera cuenta de lo que iba a hacer, ella ya se había inclinado y había empezado a usar la lengua.
-¡miley !
Ella alzó la cabeza.
-¿Te estoy sorprendiendo?
-¡Desde luego! No estás preparada para ese paso todavía.
-¿Seguro? -deslizó la mano por su dura virilidad-. ¿O no lo estás tú? Tienes la cara tensa.
-Estoy intentando controlarme. Y cuando haces esas cosas... inesperadas, me resulta muy difícil.
-¡Ah! No quieres que esto acabe tan rápido.
-Exacto.
nick gimió cuando ella se lanzó a un ritmo increíble para alguien que no había practicado aquella actividad antes. Debía de tener muy buenos libros.
-Porque si sufres de eyaculación pre...
-¡No!
-Porque hay técnicas para eso.
miley , normalmente... funciono bien.
Apretó la mandíbula para luchar contra la explosión cuando ella exploró la punta de su pene con dedos aleteantes.nick tuvo la certeza de que estaba reaccionando así porque eran los dedos de miley los que estaban explorando.
-Quizá sea porque te haya deseado mucho tiempo sin saberlo...
-Eso es una bonita idea.
jueves, 29 de julio de 2010
CAP 28
nick mantuvo abrazada a miley y escuchó con orgullo sus suspiros de satisfacción mientras descansaba en sus brazos. Él estaba tenso, pero podía aguantar la presión.
-Así que te ha gustado.
Me ha encantado -su voz era perezosa, sensual y muy diferente de la miley que él conocía-. nick , has usado la fantasía, después de todo.
-Tenía que conseguir que pasaras esa barrera.
-¿Lo ves? La fantasía puede funcionar.
-Me has convertido en un fiel creyente.
Ella suspiró de nuevo.
-Me alegro tanto de que hayas sido tú, nick.
-Yo también.
Saber que había conseguido que tuviera el primer orgasmo le hacía sentirse como un rey. De todos los logros de su vida, aquel debía ser del que estaba más orgulloso.
Por otra parte, se sentía en una auténtica agonía.miley había tenido razón cuando había dicho que, si no terminaba, podía quedar frustrado, pero había otras formas de conseguir satisfacción mutua y su cuerpo se las estaba exigiendo. Pero no podía esperar que ella hiciera aquello por él considerando su falta de experiencia. Ni siquiera se lo pediría.
Entonces, sintió sus dedos en la hebilla del cinturón.-¿Qué estás haciendo?
-Si te echas un poco hacia atrás, podría hacerlo mejor.
Estaba intentando desabrocharle la bragueta y era evidente que no había desvestido a un hombre nunca antes.
De repente, él se sintió protector ante su inocencia.
-Mira, eres nueva en esto, así que no creas que espero que...
-¿Quieres que pare? Es que, aquí en la oscuridad, me siento más valiente. Y quiero hacerlo, nick . De verdad que quiero.
Ya casi le había liberado del confinamiento de los vaqueros, lo que dejaba sólo el algodón de sus calzoncillos entre él y el paraíso. Sólo la consideración contenía su urgente necesidad.
-¡Oh!
-Confieso que soy una novata en darle placer a un hombre, pero he leído ampliamente.
Aunque sus palabras eran académicas, su tono era sensual como el infierno..
miley lo frotó por encima del algodón.
-¿Y bien?
Con un suspiro, él la besó con fiereza.
-Considerando que está oscuro y todo eso, me encantaría -murmuró contra sus labios
-Entonces, alza las caderas para que te pueda quitar la ropa. Soy demasiado novata como para superar encima impedimentos.
Él se sonrojó de anticipación. Nunca en su vida se le habían acercado de aquella manera y le parecía tremendamente excitante.
-De acuerdo.
-Así que te ha gustado.
Me ha encantado -su voz era perezosa, sensual y muy diferente de la miley que él conocía-. nick , has usado la fantasía, después de todo.
-Tenía que conseguir que pasaras esa barrera.
-¿Lo ves? La fantasía puede funcionar.
-Me has convertido en un fiel creyente.
Ella suspiró de nuevo.
-Me alegro tanto de que hayas sido tú, nick.
-Yo también.
Saber que había conseguido que tuviera el primer orgasmo le hacía sentirse como un rey. De todos los logros de su vida, aquel debía ser del que estaba más orgulloso.
Por otra parte, se sentía en una auténtica agonía.miley había tenido razón cuando había dicho que, si no terminaba, podía quedar frustrado, pero había otras formas de conseguir satisfacción mutua y su cuerpo se las estaba exigiendo. Pero no podía esperar que ella hiciera aquello por él considerando su falta de experiencia. Ni siquiera se lo pediría.
Entonces, sintió sus dedos en la hebilla del cinturón.-¿Qué estás haciendo?
-Si te echas un poco hacia atrás, podría hacerlo mejor.
Estaba intentando desabrocharle la bragueta y era evidente que no había desvestido a un hombre nunca antes.
De repente, él se sintió protector ante su inocencia.
-Mira, eres nueva en esto, así que no creas que espero que...
-¿Quieres que pare? Es que, aquí en la oscuridad, me siento más valiente. Y quiero hacerlo, nick . De verdad que quiero.
Ya casi le había liberado del confinamiento de los vaqueros, lo que dejaba sólo el algodón de sus calzoncillos entre él y el paraíso. Sólo la consideración contenía su urgente necesidad.
-¡Oh!
-Confieso que soy una novata en darle placer a un hombre, pero he leído ampliamente.
Aunque sus palabras eran académicas, su tono era sensual como el infierno..
miley lo frotó por encima del algodón.
-¿Y bien?
Con un suspiro, él la besó con fiereza.
-Considerando que está oscuro y todo eso, me encantaría -murmuró contra sus labios
-Entonces, alza las caderas para que te pueda quitar la ropa. Soy demasiado novata como para superar encima impedimentos.
Él se sonrojó de anticipación. Nunca en su vida se le habían acercado de aquella manera y le parecía tremendamente excitante.
-De acuerdo.
CAP 27
Cuando ella se retorció sobre la manta, la falda se deslizó hacia arriba. O quizá él la hubiera subido con aquella manera tan sutil que tenía de despojarle de la ropa. Entonces, deslizó la mano entre sus muslos apretándola contra la seda mojada de sus bragas. El dorso de su mano encontró el punto que palpitaba y apretó. miley se estremeció y nick volvió a besarla en la boca antes de apartarse un poco de sus labios.
-¿Quieres que pare?
-No -susurró ella jadeante-. Pero yo no... nunca...
-¿Ningún hombre te había puesto la mano ahí antes?
-No se habían atrevido.
nick frotó la frente contra la de ella.
-Pero debes haber hecho esto... tú misma.
-No, lo he leído.
-No es lo mismo.
-Ya lo sé, pero... Prométeme que no te reirás, pero no quería estar sola cuando sucediera.
-¡Oh, cariño! -la besó con ternura en la frente, la nariz, los párpados y por fin en los labios-. No estás sola ahora.
Y entonces, en medio de aquellos besos hechizantes, deslizó la mano por la cinturilla de sus bragas. Cuando ella sintió sus dedos deslizarse por sus húmedos rizos, dio un respingo.
-¿Es eso un «no»?
Ella empezó a temblar para contener la necesidad de apretar los muslos. Su mano allí era maravillosa, pero la asustaba también.
-Ha sido sólo una reacción.
-¿Debo parar?
-No, pero esto es tan personal... nick .
-Sí señora. Lo más personal del mundo.
Deslizó la mano hacia abajo y empezó un lento masaje.
A miley le costaba respirar cada vez más por el efecto de su caricia.
-Al menos... está completamente oscuro.
-Eso puede ayudar. Al menos a primera vez.
miley se sentía como si la estuviera transformando en una masa líquida y caliente.
-¡Oh, nick!
Se apretó a sus hombros cuando la tensión aumentó.
-No tardará mucho ahora -dijo él inclinándose para darle un suave beso en los labios-. Déjate ir, miley.
-No sé cómo se hace.
-Tu cuerpo lo sabe. Abandónate y siente -la apretó un poco más-. Justo ahí.
Ella gimió cuando la presión se hizo insoportable y el cuerpo se le arqueó y tembló bajo su mano.
nick se acercó a su oído para susurrarle:
-¿Te acuerdas de mi sueño? Tú montabas desnuda hacia el río tan excitada que tuviste un orgasmo y entonces yo te arranqué del caballo, te tiré al suelo, te abrí las piernas y...
Ella gritó cuando las convulsiones la asaltaron oleada a oleada hasta el delicioso alivio. Y todo el tiempo, sin dejar de apretarse contra nick , el hombre que le había llevado a aquella tierra de magia y había conseguido que pasara aquel milagro. Y él la apretó con la misma fuerza cubriéndole la cara de besos y riéndose con suavidad triunfante.
-¿Quieres que pare?
-No -susurró ella jadeante-. Pero yo no... nunca...
-¿Ningún hombre te había puesto la mano ahí antes?
-No se habían atrevido.
nick frotó la frente contra la de ella.
-Pero debes haber hecho esto... tú misma.
-No, lo he leído.
-No es lo mismo.
-Ya lo sé, pero... Prométeme que no te reirás, pero no quería estar sola cuando sucediera.
-¡Oh, cariño! -la besó con ternura en la frente, la nariz, los párpados y por fin en los labios-. No estás sola ahora.
Y entonces, en medio de aquellos besos hechizantes, deslizó la mano por la cinturilla de sus bragas. Cuando ella sintió sus dedos deslizarse por sus húmedos rizos, dio un respingo.
-¿Es eso un «no»?
Ella empezó a temblar para contener la necesidad de apretar los muslos. Su mano allí era maravillosa, pero la asustaba también.
-Ha sido sólo una reacción.
-¿Debo parar?
-No, pero esto es tan personal... nick .
-Sí señora. Lo más personal del mundo.
Deslizó la mano hacia abajo y empezó un lento masaje.
A miley le costaba respirar cada vez más por el efecto de su caricia.
-Al menos... está completamente oscuro.
-Eso puede ayudar. Al menos a primera vez.
miley se sentía como si la estuviera transformando en una masa líquida y caliente.
-¡Oh, nick!
Se apretó a sus hombros cuando la tensión aumentó.
-No tardará mucho ahora -dijo él inclinándose para darle un suave beso en los labios-. Déjate ir, miley.
-No sé cómo se hace.
-Tu cuerpo lo sabe. Abandónate y siente -la apretó un poco más-. Justo ahí.
Ella gimió cuando la presión se hizo insoportable y el cuerpo se le arqueó y tembló bajo su mano.
nick se acercó a su oído para susurrarle:
-¿Te acuerdas de mi sueño? Tú montabas desnuda hacia el río tan excitada que tuviste un orgasmo y entonces yo te arranqué del caballo, te tiré al suelo, te abrí las piernas y...
Ella gritó cuando las convulsiones la asaltaron oleada a oleada hasta el delicioso alivio. Y todo el tiempo, sin dejar de apretarse contra nick , el hombre que le había llevado a aquella tierra de magia y había conseguido que pasara aquel milagro. Y él la apretó con la misma fuerza cubriéndole la cara de besos y riéndose con suavidad triunfante.
CAP 26
-Párame cuando quieras.
-No quiero pararte.
El corazón le palpitaba como si se le fuera a salir del pecho.
-Quiero que sepas que puedes -deslizó con cuidado un tirante entre sus dedos arrastrando el vestido hasta exponer sus senos. Entonces se quedó sin aliento-. ¡Oh, miley!
La tendió de espaldas con suavidad y le bajó el vestido hasta la cintura. Entonces lanzó un gemido y sacudió la cabeza.
-¿En qué estás pensando?
-En que eres más bonita que en mi sueño. Y has estado ahí todo el tiempo...
A ella se le secó la boca de deseo.
-Toda tapada.
-Sí. Maldición. Todos estos años...
-¿No vas a... tocarme?
-Estoy fascinado sólo con mirarte.
Pero por fin dibujó la aureola de su pezón haciendo que se erizara aún más antes de abarcarlo con tanta ternura y cuidado como si fuera una porcelana preciosa. A miley le encantó que la tratara así, pero deseaba más. Quizá necesitara demostrárselo. Se arqueó hacia delante llenando su palma con el seno.
-¡Ah, miley!
Inspirando jadeante, nick bajó la cabeza y se metió el pezón en la boca.
Sí. miley le atrajo la cabeza y se alzó hacia su caricia. Oh, sí. Aquella era la caricia por la que había estado esperando, el movimiento de su lengua, la punta de su lengua, la suave presión al chupar que le encendía aquel sensible punto entre las piernas. Sin ninguna vergüenza, le ofreció el otro pecho y él le dedicó la misma atención amorosa que al primero mientras seguía tocándolo.
Cuando ella se retorció sobre la manta, la falda se deslizó hacia arriba. O quizá él la hubiera subido con aquella manera tan sutil que tenía de despojarle de la ropa. Entonces, deslizó la mano entre sus muslos apretándola contra la seda mojada de sus bragas. El dorso de su mano encontró el punto que palpitaba y apretó. miley se estremeció y nick volvió a besarla en la boca antes de apartarse un poco de sus labios.
-No quiero pararte.
El corazón le palpitaba como si se le fuera a salir del pecho.
-Quiero que sepas que puedes -deslizó con cuidado un tirante entre sus dedos arrastrando el vestido hasta exponer sus senos. Entonces se quedó sin aliento-. ¡Oh, miley!
La tendió de espaldas con suavidad y le bajó el vestido hasta la cintura. Entonces lanzó un gemido y sacudió la cabeza.
-¿En qué estás pensando?
-En que eres más bonita que en mi sueño. Y has estado ahí todo el tiempo...
A ella se le secó la boca de deseo.
-Toda tapada.
-Sí. Maldición. Todos estos años...
-¿No vas a... tocarme?
-Estoy fascinado sólo con mirarte.
Pero por fin dibujó la aureola de su pezón haciendo que se erizara aún más antes de abarcarlo con tanta ternura y cuidado como si fuera una porcelana preciosa. A miley le encantó que la tratara así, pero deseaba más. Quizá necesitara demostrárselo. Se arqueó hacia delante llenando su palma con el seno.
-¡Ah, miley!
Inspirando jadeante, nick bajó la cabeza y se metió el pezón en la boca.
Sí. miley le atrajo la cabeza y se alzó hacia su caricia. Oh, sí. Aquella era la caricia por la que había estado esperando, el movimiento de su lengua, la punta de su lengua, la suave presión al chupar que le encendía aquel sensible punto entre las piernas. Sin ninguna vergüenza, le ofreció el otro pecho y él le dedicó la misma atención amorosa que al primero mientras seguía tocándolo.
Cuando ella se retorció sobre la manta, la falda se deslizó hacia arriba. O quizá él la hubiera subido con aquella manera tan sutil que tenía de despojarle de la ropa. Entonces, deslizó la mano entre sus muslos apretándola contra la seda mojada de sus bragas. El dorso de su mano encontró el punto que palpitaba y apretó. miley se estremeció y nick volvió a besarla en la boca antes de apartarse un poco de sus labios.
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